Coparentalidad positiva: criterios para optar por la custodia compartida

Coparentalidad positiva: criterios para optar por la custodia compartida

La custodia compartida es, en general, la opción más positiva para el desarrollo de los niños en caso de divorcio o separación, pero no se puede afirmar que siempre sea así. Para que la familia siga funcionando por separado en armonía es necesario un trabajo de comunicación, comprensión y ejercicio responsable y democrático de la parentalidad. En definitiva, somos responsables, como progenitores, de garantizar que el clima sea el adecuado para que los niños puedan pasar tiempo con ambas partes por igual, beneficiando así su desarrollo. En este ámbito, un concepto clave es mencionado en la Guía de criterios de actuación en materia de custodia:  coparentalidad positiva. Los jueces lo tienen en cuenta para valorar la custodia compartida y, más allá de ello, seguir sus pautas en el ámbito de cualquier familia (separada o no) es de gran ayuda para el desarrollo de los niños. 

Coparentalidad positiva y parentalidad positiva

Hay dos conceptos clave dentro de este ámbito concreto de la psicología que pueden ayudarnos en cualquier proceso judicial de separación o divorcio: parentalidad positiva y coparentalidad positiva. En realidad, ambos están íntimamente relacionados, y pueden ayudar (y mucho) a mejorar nuestra forma de relacionarnos en familia, así como la gestión de una ruptura. 

Parentalidad positiva y custodia

Un primer concepto es el de parentalidad positiva. Tal y como recuerda la Guía del Poder Judicial, la parentalidad positiva, siguiendo la Recomendación 19 del Comité de Ministros del Consejo de Europa (2006) a los Estados Miembros sobre Políticas de Apoyo al Ejercicio Positivo de la Parentalidad, consiste en el “comportamiento de los padres fundamentado en el interés superior del niño, que cuida, desarrolla sus capacidades, no es violento y ofrece reconocimiento y orientación que incluyen el establecimiento de límites que permitan el pleno desarrollo del niño”. 

Sobre ello hablan en la Guía la psicóloga forense Juana María Biezma López y la catedrática de Psicología Jurídica del Menor Francisca Fariña Rivera. Así, según las autoras, la tarea de ser padres es la de fomentar relaciones positivas entre progenitores e hijos, con objeto de garantizar sus derechos dentro de la familia y lograr su máximo desarrollo y bienestar.

Para ello es preciso que el control parental se base en el afecto, el apoyo, la comunicación, la estimulación, la estructuración de rutinas, el establecimiento de límites, normas y consecuencias, y el acompañamiento y la implicación en la vida cotidiana de los hijos

Más específicamente, la parentalidad positiva consiste en seguir estas pautas:

  • Crear vínculos afectivos cálidos, protectores y estables para que los hijos se sientan queridos y aceptados.
  • Establecer un entorno estructurado donde aprendan normas y valores basados en un modelo adecuado.
  • Estimular y apoyar el aprendizaje cotidiano y escolar para fomentar su motivación mediante el acompañamiento en actividades compartidas.
  • Reconocer los logros evolutivos de los hijos, mostrando interés por su mundo, sus experiencias y preocupaciones, desarrollando pautas de comunicación apropiadas que respondan a sus necesidades.
  • Capacitar a los hijos e hijas, potenciando su percepción de que son agentes activos, competentes y capaces de participar y tener voz en la familia e influir en los demás de una manera positiva.
  • Educarles sin violencia, tanto física como emocional.

Otro concepto clave en este ámbito es el de los distintos estilos parentales de los que se habla en psicología: básicamente, de la combinación de las dimensiones Apoyo (calidad afectiva o aceptación) y Control nace la tipología de los cuatro estilos parentales:

  • Democrático: Alta calidez y alto control. Padres con elevado control de los hijos, pero flexibles y afectuosos, que dan explicaciones y exigen responsabilidades a los niños de forma acorde con su edad
  • Autoritario: Baja calidez y alto control. Este modelo se basa en el control férreo sobre los hijos mediante la afirmación del poder.
  • Negligente: Baja calidez y bajo control. Estos progenitores no imponen límites y tampoco muestran afecto. 
  • Permisivo: Alta calidez y bajo control. Este modelo se basa en un control escaso o inexistente, con comunicación buena e incluso excesiva, tratando a los hijos como iguales. 

De ellos, el modelo democrático es el más positivo para los niños: éste se define como el ejercicio de la parentalidad basado en la calidez, la responsabilidad y la disciplina consistente. De hecho, cuando lo aplican ambos progenitores, es el que mejor predice el ajuste de los descendientes, entendiendo como ‘ajuste’ el proceso por el cual el ser humano se enfrenta de forma adecuada a la vida cotidiana, manteniendo un equilibrio emocional, mental y físico. Por el contrario, el peor ajuste tiene lugar cuando los progenitores son negligentes en su modelo de parentalidad. En los casos en que uno de los progenitores es permisivo y otro autoritario, los niños no suelen estar mal adaptados. Además, un estilo democrático está relacionado con una mayor autoestima.

Lo importante es tomar estos conceptos como guía para mejorar nuestro rol como progenitores e indagar en ellos para comprender en qué fallamos y qué podemos cambiar. No se trata solo de ejercer la custodia compartida, sino de dar la importancia que se merece a nuestro rol como educadores responsables. 

Coparentalidad positiva y custodia

Definida la parentalidad positiva, el siguiente concepto clave es el de coparentalidad positiva, relacionada con la existencia de dos progenitores. En un inicio este término se utilizó en el contexto del divorcio, pero actualmente hace referencia a cómo colaboran los progenitores en la crianza de sus hijos, se encuentren divorciados o no. La coparentalidad se define como la manera en que los progenitores se desempeñan juntos en su rol de padres.

Así, la coparentalidad positiva se puede establecer en la medida en que:

  • Los progenitores acuerdan los asuntos relacionados con la crianza de sus hijos
  • Distribuyen el trabajo relacionado con los niños
  • Se apoyan o se coadyuvan mutuamente en su rol parental
  • Gestionan conjuntamente los conflictos relacionados con la crianza de los hijos

Tal y como recuerda la Guía del CGPJ, la coparentalidad positiva conlleva una relación colaboradora entre los progenitores, fundamentada en el interés superior de sus descendientes. Ello les obliga a apoyarse y a ser solidarios en su esfuerzo por responder a las necesidades de sus hijos. Sin embargo, esto que resulta imprescindible para el bienestar de todos los miembros de la familia, en especial de los hijos e hijas, no se cumple en demasiadas ocasiones y, de manera especial, en los procesos de ruptura de pareja.

Específicamente, el ejercicio de la coparentalidad positiva en la ruptura de pareja requiere que los progenitores:

  • Se respeten y reconozcan la importancia del otro en la crianza de los hijos e hijas
  • Interaccionen constructivamente
  • Sepan comunicarse de manera fluida y eficaz
  • Expresen voluntad de acuerdo y asunción responsable de la parentalidad en igualdad de condiciones

Según recuerda la Guía, la coparentalidad cooperativa se da entre el 26 y el 38 por ciento de las familias divorciadas; entre el 30 y 40 por ciento una coparentalidad paralela, y entre el 26 y el 34 por ciento una coparentalidad conflictiva. Estos datos nos dan una idea de cuál es el panorama al que se enfrentan miles de niños en caso de divorcio o separación de sus progenitores y nos invitan a hacer lo posible por evitar alimentar modelos inadecuados.

Esperamos que esta aproximación a cómo se debe enfocar la parentalidad, tanto en la vida en pareja como en caso de ruptura, te sea de ayuda para mejorar tus relaciones familiares. Sin duda se trata de aspectos que los jueces valoran positivamente cuando una de las partes pelea por la custodia compartida y es el juez el que debe decidir.

Si tienes dudas legales o necesitas consejo en materia de custodia, consulta a nuestros abogados en Las Palmas. Estaremos encantados de orientarte.

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