Un juzgado de Las Palmas condena a tres menores a trabajar para Barrios Orquestados, el proyecto comunitario al que robaron

Un juzgado de Las Palmas condena a tres menores a trabajar para Barrios Orquestados, el proyecto comunitario al que robaron

Hoy comentamos una sentencia que nos ha llamado la atención por su ejemplaridad y su carácter educativo. Nos referimos a un caso ocurrido en Las Palmas de Gran Canaria: el Juzgado de Menores número 1 de Las Palmas ha impuesto una medida de 55 horas de prestaciones en beneficio de la comunidad a tres menores que en junio de 2017 asaltaron el colegio donde ensayaban los niños del proyecto Barrios Orquestados. Los niños, juzgados y sentenciados el pasado lunes 12 de marzo, robaron e inutilizaron instrumentos musicales por valor de más de 2.100 euros.

Barrios Orquestados es un proyecto comunitario nacido en 2012 que cuenta con el apoyo de distintos centros educativos en Las Palmas (donde se desarrolla su actividad), así como del Cabildo de Gran Canaria y de diversas fundaciones, obras sociales, instituciones y empresas. Su objetivo es la integración de niños y jóvenes en un proyecto grupal, de contenido pedagógico y fines artísticos. Con ello se cultivan valores como la amistad, la tolerancia, la solidaridad, el sacrificio y el respeto; además de impulsar el aprendizaje del funcionamiento de una dinámica de grupo. El respeto a las funciones de cada persona dentro de un colectivo y la primacía de una actitud democrática es otro de los valores que promueven, así como el desarrollo de habilidades musicales a través del aprendizaje de un instrumento. Más allá de ello, Barrios Orquestados crea “alternativas de ocio y cultura a la gente joven de los barrios que se ven medio abandonadas en las calles desde que salen del colegio o el instituto, por carencia de alternativas de esta índole”. Todo ello se desarrolla sin necesidad previa de requisitos de carácter social o económico.

Una sentencia ejemplar

Como respuesta al asalto de los tres jóvenes, las medidas impuestas por la autoridad judicial se concretan en la asistencia y ayuda en las clases de Barrios Orquestados, “limpiando instrumentos, participando y colaborando con las distintas tareas que les asignen los profesores en ensayos y actuaciones que lleven a cabo”. La sentencia, dictada por la magistrada Reyes Martell, declara probado que los tres menores isleños, de entre 14 y 15 años cuando sucedieron los hechos, asaltaron el 2 de junio de 2017 junto a otros niños inimputables -menores de 14 años- el colegio Los Alisios del paseo de San José, en la capital grancanaria. Tras acceder al interior del centro, rompiendo puertas y ventanas, se apoderaron, entre otras cosas, de instrumentos musicales por valor de 2.190 euros, propiedad del proyecto Barrios Orquestados.

Según detalla el fallo, Barrios Orquestados es un proyecto que parte de una idea concebida hace años por el músico y profesor de magisterio musical José Brito. “Es un sistema pedagógico y de acceso a la cultura en los barrios más deprimidos de Las Palmas de Gran Canaria”, explica. “Es gratuito, los niños no tienen que comprar el instrumento y no hay que tener conocimientos previos de música”, enumera.

Subraya la juez que la organización es “independiente de las administraciones públicas”, y que “la única inversión que tienen que hacer las familias de los niños que se benefician es el compromiso y el cariño; no se pide más”. Durante el juicio, los responsables del proyecto pedagógico no sólo renunciaron expresamente a reclamar a los condenados daños y perjuicios por el robo de los instrumentos -que se recuperaron, pero “inservibles para su reutilización”- sino que aceptaron de buena gana que los menores fueran condenados a trabajar para la organización a la que habían perjudicado.

Con esta medida, dice el fallo, los menores a los que se ha impuesto la medida “deberán aprender el daño que han causado a otros niños que, como ellos, se vieron durante un tiempo privados de poder tocar sus instrumentos, y disfrutar haciéndolo y aprendiendo”.

La magistrada Reyes Martell insta a los niños a “interiorizar” la labor encomendada, y les invita a que su actividad con Barrios Orquestados “les sirva también como instrumento, pues el instrumento que mejor están aprendiendo a tocar los niños de Barrios Orquestados es el del cambio, y (los condenados) lo deberán aprender también”.

 

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